Emergencia Dental
El dentista recibe una llamada en su teléfono mientras está a la mitad de su trabajo con un paciente.
“Uh huh,” dice, “Ya veo. No te preocupes. Estoy allí en un segundo”.
Cuelga el teléfono, se quita su máscara y sus guantes, se va al servicio, coge sus palos de golf, y se dirige hacia la salida de la consulta.
“Por Dios, Doctor,” exclama el sorprendido paciente, “¿a dónde va?”.
“Es una emergencia”, dice el doctor, corriendo hacia la puerta. “!Tengo que rellenar 18 cavidades!”.
Un hombre, que jugaba solo, se dirigió al tee a pedirle al partido de cuatro de antes de él que le dejara adelantarles. El problema era que era mudo, por lo que escribió su solicitud en un papel y se lo dio a los cuatro y uno de ellos se rió en su cara.
Sobre el séptimo hoyo, el mudo estaba arto del juego lento del partido que le precedía y decidió acabar con la espera. Los cuatro estaban a punto de ir a golpear sus segundos golpes cuando de repente una bola voló sobre sus cabezas y estuvo a punto de golpear al que se rió del papel.
Todos miraron hacia atrás y vieron al mudo con su brazo levantado mostrando cuatro dedos.
Tiger Woods decide irse en coche a su siguiente torneo y cuando está llegando vé un desvío a un campo de golf. Piensa que puede ser una buena idea parar un momento para practicar tranquilamente y coge el desvío. Cuando llega se encuentra las puertas del campo cerradas. Se baja del coche, se pone su chaqueta verde de ganador del Masters y llama al timbre. Un miembro del club se asoma, ve a Tiger y le dice “¿En qué puedo ayudarle?”.
Tiger le dice “Hola, me gustaría practicar y jugar en su campo”.
“Lo siento, no puedes jugar aquí. El club para no socios está por ahí a la distancia de un golpe de hierro 4″.
Enfadado hasta casi perder el control, Tiger le muestra su chaqueta verde y exclama: “Pero yo soy Tiger Woods, ganador del Masters de Augusta!!!”.
El hombre, avergonzado, se golpea en la parte de atrás de la cabeza y dice, “Oh, Tiger Woods! Lo siento! Será sólo a la distancia de un hierro 6 para usted”.
Una partida de cuatro hombres llega al tee del hoyo 16. La calle era recta y tenía un fuera de límites marcado por una valla por la izquierda por donde transcurría una carretera. El primer jugador sale y la bola hace hook en esa dirección. La bola cruza la valla y entra en la carretera, donde golpea a la rueda de un autobús y rebota al centro de la calle.
Todos se quedaron sorprendidos, y uno de los jugadores le pregunta, “¿Cómo demonios has hecho eso?”.
Sin excitarse le responde; “Sólo tienes que saberte el horario de los autobuses”.
Un amigo mío odia perder jugando al golf. Un día estaba jugando con otros tres golfistas cuando su bola fue a parar en un bunker. El estaba oculto a la vista, pero todos nosotros pudimos escucharle como refunfuñaba cuando se colocaba a la bola.
Cuando finalmente la sacó, y se reunió con nosotros, le pregunté cuántos golpes había dado.
“Tres” respondió.
“!Oh venga!” le dije. “He oído seis”.
“Era un bunker muy profundo” me respondió “tres eran ecos”.
A dos golfistas les toca salir juntos del tee del 1 y ambos explican que tienen un problema psicológico que les obliga a jugar de una manera diferente. Parece que ambos acuden al mismo doctor y que a ambos les ha recomendado jugar al golf usando una bola imaginaria para reducir el estrés. Y así, los dos empiezan su partida usando bolas imaginarias.
Después de hacer eagles, pares, birdies y de ir todo el rato por el centro de la calle, llegan al hoyo 17. Uno de ellos indica que dado que están empatados , él tiene el honor y debe salir el primero en el hoyo definitivo, y así se coloca y golpea a su bola imaginaria. “Mira eso, un precioso golpe al borde del green”.
El otro jugador golpea su bola imaginaria y dice que también ha ido a parar al borde del green, justo al lado de la otra bola imaginaria. El primero se prepara y patea. “No te lo vas a creer, mi bola ha rodado hasta el hoyo y ha entrado, yo gano”. El otro le responde “Tú tampoco te lo vas a creer, acabas de golpear con mi bola”.
Un caradura jugando al golf, coge la bola en el rough y la mira. Su compañero, mosqueado le dice:
- “Perdona pero en el rough no se puede tocar la bola”.
A lo que el caradura responde:
- “Es que no veo bien. Es sólo para comprobar si esta es la mía”.
Vuelve a poner la bola en el suelo, pero la coloca fuera de la hendidura en la que había caído. Entonces el compañero le dice:
- “Perdona, pero no las puesto la bola en el mismo sitio en el que estaba”.
Y responde:
- “Ves como no veo bien”.
GOLFISTA JUDIO
Un día, un judío fue a jugar a un campo de golf en el que avisaban que podían suministrar caddies de todos los tipos y que podían atender requisitos especiales.
Cuando llegó al campo le dijo al Caddie Master que quería un caddie que trabajara al estilo judío. Esto sorprendió al Caddie master, que nunca había tenido ese tipo de requisito.
De todas formas, llamó a todos los caddies y preguntó si alguien podía ayudar. Tras un largo silencio, un caddie nuevo que estaba sentado en una esquina dijo que él podía.
En el camino al primer tee el chico dijo “En realidad no sé cómo hacer de caddie al estilo judío, pero como soy nuevo quería impresionar a los otros caddies, si usted me enseña cómo hacerlo le cobraré solo la mitad de la tarifa”.
El hombre contestó … “aprendes rápido…”.
“¿Por qué les gusta tanto el golf a los hombres, mami?” le pregunta un niño pequeño a su madre.
Esta piensa un momento, luego le dice, “creo que debe ser un instinto heredado. Igual que el hombre prehistórico cazaba animales para comer, el hombre de hoy caza buscando greenes y hoyos en uno”.
“Pues el hombre prehistórico debió pasar muchísima hambre”, contestó el chico.
Un padre le dijo a su hijo: “Ha llegado el momento de que tú y yo mantengamos una conversación, hijo mío. Pronto, te vendrán nuevas inquietudes y sentimientos que no habías tenido antes y que harán que estés preocupado y que no puedas pensar en ninguna otra cosa”.
Añadió, “Pero no debes preocuparte, es perfectamente normal… se llama golf”.
Mi mujer me preguntaba que por qué ya no iba a jugar al golf con Juan. La pregunté: “podrías seguir jugando con un tipo que siempre está bebido, que pierde tantas bolas que el resto de los grupos le tienen que estar adelantando, que te cuenta chistes a gritos cuando tratas de embocar tus putts y que falta a todo el que le rodea en el campo de golf?”.
“Pues no, cariño” le respondió.
“Ya, él tampoco pudo”.
Hubo una vez un golfista cuyo golpe de driver fue a aterrizar justo en lo alto uno de esos hormigueros que tienen la entrada en forma de montaña.
En vez de mover la bola, decidió jugarla como estaba.
Hizo un swing bastante malo. Levantó nubes de polvo, arena y hormigas … de todo menos la bola de golf. Esta se quedó parada en el mismo sitio en que estaba.
Así que volvió a colocarse a la bola y realizó otro golpe. Volvió a lanzar nubes de polvo, arena y hormigas. La bola de golf ni siquiera vibró.
Dos hormigas sobrevivieron. Una le dijo a la otra: “Vaya!, ¿Y ahora qué hacemos?”. Y la otra le respondió: “No sé tú, pero yo me voy a subir ahora mismo en la bola”.
Un hombre estaba jugando solo detrás de un grupo de tres mujeres en un fín de semana que había mucha gente en el campo de golf, por lo que el juego iba lento. Cuando el hombre llega al siguiente tee las tres mujeres están a punto de salir y él las pregunta si las importaría que se uniese a ellas para acelerar un poco el juego. Todas están de acuerdo en que es una buena idea formar un grupo de cuatro.
Todos hacen buenos golpes de salida y andan hacia sus bolas. Las tres mujeres hacen su segundo golpe a green y el hombre envía su bola al bunker y maldice “MIERDA”. Entonces una de las mujeres le oye y le dice que no está dispuesta a tolerar ese tipo de lenguaje. El hombre se disculpa y terminan el hoyo.
En el siguiente tee la mujer que le regañó hace su golpe de salida y le sale un poco hacia la derecha. Parece que la bola se va a quedar en la calle pero golpeó en un árbol y salió rebotada hacia dentro del bosque. Entonces ella gritó “MIERDA” y empezó a pasear por el tee hecha un obelisco. El hombre, viendo todo esto, la dice “creía que no tolerabas ése tipo de lenguaje”.
Ella se volvió y le dijo “Tu bola no golpeó en un PUTO ARBOL”.
Un grupo de cuatro hombres salieron a jugar al golf. El primero de ellos pone su bola en el tee, hace su swing y golpea muy fuerte a la bola pero con mucho efecto de slice, perdiéndola completamente de la vista, a la vez que se tira un pedo bastante sonoro en el proceso.
Nadie hizo ningún comentario al respecto.
De nuevo coloca una bola pero ésta vez suena un pedillo muy pequeño en el momento en que hace contacto con la bola, topándola y moviéndola solo unos pocos metros.
El dice: “Me pregunto por qué no la he enviado más lejos” y otro le responde: “! Creo que te has quedado sin gas ¡”.
Al terminar un recorrido de golf le preguntamos a Juan que cómo le había ido la ronda. El respondió: “Me fue bien hasta que Guillermo tuvo un ataque al corazón y murió en el tee del hoyo 17″. Un señor le dijo: “Debe haber sido terrible”, a lo que Juan replicó “Imagínate … golpear la bola, arrastrar a Guillermo, golpear la bola, arrastrar a Guillermo, golpear la bola, …”
Dos amigos iban a jugar un día y decidieron que iban a seguir estrictamente las reglas y a no mejorar la posición en que cayera la bola. Tras algunos hoyos, la bola de uno de ellos fue a aterrizar en la rodadura de un buggie. Cuando éste iba a agacharse para coger su bola, su amigo le dijo hemos quedado en que no íbamos a mejorar la posición de la bola. No hubo manera de que su compañero de partida le convenciera de que lo que iba a hacer estaba de acuerdo con las reglas, ya que el segundo jugador no se lo permitió. De forma que el jugador se fue al coche a coger un palo. Se colocó a la bola y realizó algunos swings de prácticas golpeando con el palo en el suelo sacando grandes chuletas de barro. Finalmente golpeó la bola que aterrizó en el green a 50 centímetros de la bandera.
¡Qué golpazo¡, exclamó su amigo: ¿Qué palo has usado?.
El hombre le contestó: “He usado TU HIERRO 7″.
Dos detectives permanecen de pié al lado del cuerpo de un hombre llamado Juan González.
Detective #1: Es terrible. ¿Has oído cómo murió?.
Detective #2: No, pero resulta bastante grotesco.
Detective #1: He oído que murió por un disparo de golf.
Detective #2: ¿Un disparo de golf? ¿Qué es un disparo de golf?
Detective #1: No lo sé, pero es seguro que hicieron ¡un hole in Juan!

GOLFISTAS EN EL CIELO
Tres golfistas estaban esperando en las puertas del cielo y San Pedro les preguntó si alguna vez le habían hecho trampas a sus mujeres mientras jugaban al golf.
El primer hombre reconoció que siempre había hecho trampas a su mujer en el campo de golf, y San Pedro le dio un ciclomotor y le admitió en el cielo.
El segundo dijo “He hecho trampas a mi mujer un par de veces” y San Pedro le dio un coche pequeño y le dejó entrar al cielo.
El tercer hombre dijo “Durante 40 años solo he jugado al golf con mi mujer, la mayoría de las veces ella me ha ganado pero yo nunca he hecho trampas”.
San Pedro le dio un Rolls-Royce y le admitió en el cielo.
Una semana después los tres hombres se encuentran en una intersección en el cielo y el tercer hombre estaba sentado en su coche llorando. Los otros hombres le preguntan por qué llora si tiene el mejor coche. El tercer hombre les responde “Acabo de ver pasar a mi mujer y conducía un monopatín”.
Un domingo, después de la misa, uno de los feligreses se acerca al párroco y le pregunta:
“Reverendo, ¿es pecado jugar al golf un Domingo?”
“Hijo mío,” dijo el padre poniendo su mano sobre su hombro,
“Te he visto jugar al golf. Es un pecado cualquier día.”
Un golfista que estaba muy enviciado con el golf llega a las puertas del cielo y San Pedro le dice “Nunca has hecho nada realmente malo, pero tampoco has hecho nada muy bueno. ¡¡¡Te has pasado toda tu vida jugando al golf !!!”.
El golfista dice, “¡Eso no es exacto!. Un día estaba a punto de empezar mi partida cuando ví a un grupo de salvajes que estaban chillando a un pequeño anciano que estaba jugando demasiado despacio para su gusto. Le rodearon y estaban empezando a pegarle. Uno de los bestias en particular era especialmente bruto, de puro músculo, con un feo y gran tatuaje en sus brazos e insignias de motociclista en su gorra. Cogí mi hierro 7 y me metí en medio del grupo gritando, “Salvajes, dejad a éste pobre hombre. Estáis actuando como animales salvajes. Abandonad inmediatamente éste campo de golf antes de que os enseñe con éste hierro como deberíais comportaros”.
Impresionado, San Pedro revisa su libro de Nuevo y finalmente dice, “No encuentro dónde relate ese incidente en mis registros. ¿Cuándo dices que pasó eso?” El golfista mira a su reloj y dice, “¡Oh, aproximadamente hace un par de minutos!”.
Un día Dios estaba mirando hacia un campo de golf y vio que había un montón de demonios en él. Preocupado, decidió enviar un ángel a la Tierra para que mirara qué hacían los demonios. Así que llamó al mejor de sus ángeles y le envió a la Tierra unos días.
Cuando volvió le dijo a Dios: “sí, es malo, el 95% de los golfistas hacen trampas y solo el 5% restante son buenos”.
Bueno, pensó Dios durante un momento y dijo quizás debería enviar a un Segundo ángel, para contar con una segunda opinión. Así que llamó a otro ángel y también le envió unos días a la Tierra.
Cuando volvió el ángel le dijo a Dios que sí, que la Tierra está en decadencia y el 95% de los golfistas hacen trampas y solo el 5% son honestos.
Dios vio que eso no era bueno. Así que decidió enviar un e-mail al 5% que eran buenos. Quería agradecérselo, dándoles una pequeña ayuda que les permitiera mantenerse firmes.
¿Sabes lo que decía el e-mail?.
Así que tú tampoco le has recibido, ¿Eh?.
Un cura muere, sube al cielo y en la puerta le recibe San Pedro.
San Pedro le pregunta: ¿Qué es lo que hiciste en tu vida terrenal?, y el cura le contesta: Era sacerdote. San Pedro le dice: Ah, bien, puedes pasar. El cura dice: Bueno, hubo una vez que usé el nombre de Dios en vano. “Ya veo, dijo San Pedro, ¿y cuando fue eso?”.
“Verás, dijo el cura, Yo era jugador de golf con handicap 1 y un día estaba haciendo un recorrido magnífico en un campeonato cuando en el golpe de salida del hoyo 18 la bola se desvió hacia la izquierda y fue a parar entre los árboles”.
“Ha Ha, dijo San Pedro, entonces es cuando usaste el nombre de Dios en vano. No, dijo el cura, la bola había caído en un sitio plano desde el que veía el green, con lo que elegí el hierro 4 y golpeé la bola hacia el hoyo. La bola voló recta hacia la bandera, botó en el green y salió por la parte posterior entrando en un bunker.
Ha Ha, dijo San Pedro, entonces es cuando usaste el nombre de Dios en vano. No, dijo el cura, “Era buen jugador desde el bunker, con lo que cogí mi sand Wedge y saqué la bola del bunker dejándola a 25 centímetros del hoyo.
San Pedro dijo, “¡¡¡no me digas que fallaste el jodido putt!!!.
Un joven estaba jugando con un cura.
En un hoyo corto el cura le pregunta ¿Qué palo vas a usar?, a lo que el joven le responde “Un hierro 8 padre, ¿y usted?”. El cura le dice “Voy a usar un hierro 7 y a rezar”.
El joven golpea su hierro 8 y deja la bola en green. El cura da un topazo con el hierro 7 y la bola avanza solo unos pocos metros.
El joven le dice “No sé en la suya padre, pero en mi parroquia cuando rezamos mantenemos la cabeza mirando hacia abajo”.
Un médico, que es socio del club, llega a jugar y el caddie master le dice: “Doctor ¿Podría ud.salir hoy con Juan que está aprendiendo a jugar?” “Si, encantado” contestó.
Salen a jugar y en el primer green, le dice a Juan “Anóteme par Juan. ¿Cuanto Ud?”. “Par Doctor”.
Siguen al siguiente y se repite lo mismo. Al llegar al green del 3 el Doctor dice “Anóteme par Juan. ¿Ud.cuánto?” “Par Doctor” responde. Entoces contrariado el Doctor le dice “Dicúlpeme pero al salir fue al bosque donde le conté tres golpes, luego llegó al bunker donde conté cuatro golpes más y por último necesitó cinco puts para embocarla. En total son trece golpes!!” “Disculpe Doctor, tiene razón, anóteme impar”.
Un novato sale del tee y su bola le hace slice, golpea en un árbol y va a parar a la calle del hoyo de al lado y casi le pega a otro jugador.
Cuando el primer golfista llega a su bola su víctima le recibe enfadado diciéndole que casi le golpea.
“Lo siento, no me dio tiempo a gritar BOLA” dice el primero.
“Eso tiene gracia” responde el otro, “porque tuviste todo el tiempo del mundo para gritar ¡¡MIERDA!!”.
El Novato envió su golpe de salida desde el tee al bosque, después golpeó hacia unos árboles, después su golpe cruzó la calle y se coló en otro bosque.
Finalmente, después de fallar varios golpes más, envió su bola a un bunker.
Durante todo el tiempo, se había estado dado cuenta de que el profesional del club le había estado mirando.
“¿Qué palo cree que debería usar ahora?” le pregunto al Pro.
“Pues no sé qué decirle,” le contestó el Pro. “¿A qué juego está usted jugando?”.
Después de estar toda una ronda jugando con un novato que topaba todos sus golpes, su compañero le indica que cree saber cuál es su problema.
“¡¡¡Este campo debe estar unos tres centímetros más bajo que el campo en el que sueles jugar!!!”.
Era una soleada mañana de Sábado, y Juan estaba empezando a hacer su rutina pre golpe, visualizando el vuelo de la bola, cuando se oyó una voz venir desde los altavoces de la casa club. “Se ruega al caballero que se encuentra en el tee de señoras que retroceda al tee de caballeros, por favor”.
Juan continuaba concentrado en su rutina, intentando ignorar a la voz. De nuevo se escucha “¿Podría el caballero del tee de señoras irse al tee de caballeros?”.
Juan ya no pudo aguantar más. Entonces se volvió y gritó: “¿Podría la persona que está usando los altavoces de la casa club callarse y dejarme jugar mi SEGUNDO GOLPE?”.
Principiante a su profesor en su primera salida al campo: ¿Cuando podré usar el putter?
Profesor: ¡¡Espero que antes de que anochezca!!
Un golfista novato sale al campo con un caddie y al acabar el recorrido le pregunta que cuál es el problema que le ve a su juego a lo que el caddie le responde: Es muy sencillo, te quedas parado demasiado cerca de tu bola … después de que la hayas golpeado!.